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La Fundación Atenea ha presentado recientemente el estudio “La brecha de género en la integración laboral de las mujeres drogodependientes en tratamiento”, realizado con financiación de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas y en el que se demuestra que la desigualdad de género afecta de manera determinante a las mujeres adictas a la hora de buscar trabajo.
Por Lupe García Rodríguez
La investigación analiza, asimismo, las dificultades añadidas con las que ellas se encuentran. Para el trabajo se ha contado con la participación de personas drogodependientes en proceso de rehabilitación y con un grupo de expertos en la materia. El documento se completa con propuestas de actuación.
Los estereotipos vinculados a las mujeres consumidoras son más numerosos que los asimilados a los hombres consumidores. Según ha explicado Violeta Castaño, coordinadora del estudio: “Ellas se enfrentan a una mayor culpabilización social; están peor vistas que ellos”. Además, los reproches en cuanto a la falta de cuidado de su salud y su imagen son más destacables cuando se aplican a una mujer.
Esta realidad, constatada en el estudio, influye en su autopercepción negativa. Por su parte, Carmen Moya, delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, ha comentado: “Lo más destacable del estudio es que constata que las diferencias de género se reflejan en el tipo de trabajos a los que acceden ya que el mercado laboral cuenta con unos sectores todavía hoy muy “sexualizados”.
El informe describe, en primer lugar, el tema desde el punto de vista del colectivo. En cuanto a sus actitudes personales, si bien hombres y mujeres coinciden en muchos aspectos, difieren en que ellos se califican como “demasiado listos” mientras ellas destacan su falta de autoestima. Asimismo, ante las dificultades en la búsqueda de empleo ellos sienten “impotencia” y ellas “miedo e inseguridad”.
El informe se completa con sus percepciones ante las desigualdades de género sociales y laborales.
En segundo lugar, el estudio plantea un análisis realizado por un grupo de expertos, así como una serie de medidas que aporten soluciones a esta desigualdad. Entre las propuestas destacan la necesidad de aplicar la perspectiva de género en los centros de la red asistencial de drogas y facilitar que más consumidoras pidan ayuda en dichos servicios, ya que sólo el 16% de las personas atendidas son mujeres. Esto se explica porque se estima que un gran número de ellas prefieren acudir a servicios generalistas (médico) o porque su consumo está mucho más silenciado y se desarrolla en un ámbito privado. Asimismo, plantean la pertinencia de mejorar la adecuación de los programas a los perfiles femeninos.
Por otra parte, el informe expone otras medidas que mejoren la orientación laboral que se realiza desde los centros especializados: recalcan que el servicio debe orientarse no sólo al usuario sino también al sector empresarial, haciendo de intermediario entre ambos. Además reiteran la importancia de fomentar la formación y capacitación laboral de las mujeres y favorecer, a través de un trabajo especializado, sus habilidades personales y autoestima.
“Se hace necesario, por tanto, dar un paso más: no sólo visualizar cuáles son los condicio¬nantes que afectan a las mujeres en tratamiento de drogodependencias, en su proceso de inserción, sino también determinar los recursos existentes, su grado de participación en los servicios públicos y privados así como las normas o valores que están marcando la brecha de género entre unos y otras, identificando los ámbitos concretos donde se observan situaciones diferenciales entre hombres y mujeres y especificando la distancia entre ambos”.
A la desigual participación en los recursos vinculados a drogodependencias de ambos gé¬neros se une que aunque los programas de inserción socio-laboral normalmente responden a recursos específicos ajenos a los dispositivos de drogas (con metodologías de empleo y con una cierta autonomía de las estructuras más tradicionales del ámbito de drogas) suelen estar fuertemente vinculados a éstos dispositivos, a los que las mujeres acceden menos.
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