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“Nos enfrentamos a un reto que no tiene precedentes”
Enmarcada dentro del programa de conferencias que la Comunidad de Madrid y el Instituto Madrileño de Desarrollo (IMADE) han puesto en marcha para el desarrollo de la nueva Economía del Conocimiento, en esta ocasión Madrid Comunidad del Conocimiento contó con la presencia del gurú mundial de la creatividad Sir Ken Robinson, quien destacó la importancia de adelantarnos a los cambios de una revolución digital nunca vista.
Por Cristina Ortego
Como comprobamos al dar comienzo la conferencia, el jet lag del viaje no impide a Sir Ken Robinson ganarse al auditorio en su primera intervención. Con un humor excepcional, este experto en el desarrollo de la innovación y los recursos humanos despierta sonoras carcajadas en un público dividido entre los que aún se encuentran bajo los efectos de las sábanas y los escépticos ante la idea de que “el colegio ahoga el talento de nuestros jóvenes”, como afirma el ponente en sus anteriores conferencias.
Aunque ahora vive en Los Ángeles, sus orígenes se remontan a una extensa familia liverpuliana. A los cuatro años, cuando todo niño sueña con llegar a ser futbolista de élite, Robinson contrae la polio, generándole una visible cojera en su pierna derecha. El ánimo de sus padres será determinante a la hora de mirar hacia delante con optimismo, sin que la discapacidad le suponga una limitación. Será este estímulo el motor de trabajo que junto con la imaginación y la creatividad -los pilares de su obra- dará lugar al mensaje que (transmitido con pasión e ingenio) está dando la vuelta al mundo.
Basado en su último libro, The Element, How Finding your passion changes everything, uno de los puntos angulares de la conferencia trató la importancia de sentir pasión por lo que hacemos y, sobre todo, de encontrar esa pasión. “Muchos adultos no saben lo que pueden conseguir y no disfrutan con el trabajo que tienen, simplemente lo hacen“. Pero, continúa, “también he conocido mucha gente que ama lo que hace”.
“Los innovadores rechazan el sentido común”
Robinson señala como fundamental el papel de los padres a la hora de potenciar las aptitudes y el talento de los hijos desde pequeños, incluso aunque muchas veces no se tengan en cuenta por diversas razones. Pone el ejemplo del niño que andaba casi mejor con las manos que con los pies y su madre en vez de regañarle cuando le veía caminar en esa postura supo apoyarle, descubriendo esas aptitudes y apuntándole al gimnasio. El niño es Bart Conner, uno de los representantes olímpicos americanos más afamados.
Aún en la prehistoria de la revolución digital, donde el ordenador más potente tiene la capacidad de un grillo, pero donde el desarrollo y los cambios tecnológicos se están produciendo a pasos agigantados, Robinson nos incita a explorar nuestras capacidades de manera diferente, a rechazar el sentido común y a preguntarnos por qué hay que hacer las cosas de una determinada manera. “No sabemos cómo va a ser el mundo en 2070, las cosas que han funcionado no lo harán y eso dependerá de la educación que les hayamos proporcionado a nuestros hijos. Tenemos que desencantarnos, des-fascinarnos de las ideas que nos mantienen cautivos, de las ideologías de siempre”. Algo que hace más de un siglo supo captar Abraham Lincoln en esta frase: “Los documentos del pasado tranquilo son inadecuados para el presente y el futuro tumultuoso”.
“Estamos atravesando cambios de paradigma sin precedentes, probablemente dentro de cinco años los ordenadores tendrán la capacidad del cerebro de un bebe de 6 meses e irán evolucionando rápidamente hasta que pasemos el Umbral. En ese momento, los ordenadores van a poder reajustarse basándose en su propia experiencia, incluso terminarán integrándose en nuestra conciencia“. Entonces –plantea- ¿por qué nos aferramos a las ideas de siempre? Tenemos que adelantarnos.
“Debemos celebrar y cultivar la diversidad, y no el conformismo”
Y eso no significa que tengamos que hacernos futurólogos ni nada por el estilo, según Robinson nacemos con capacidades extraordinarias que comienzan a perderse al ingresar en la escuela, y a medida que vamos creciendo se van anulando. Esto se debe en parte al Sistema que asumimos como válido sin cuestionarnos nada.
Un estudio realizado a los mismos niños en diferentes intervalos de edad demuestra como los niveles de imaginación y de creatividad descienden del 98% entre los 3-5 años al 3% cuando se alcanza la edad de 18 años. El experto asegura que estos niveles se puede revivir, pues al contrario de lo que muchos piensan, nuestras vidas no son lineales, sino orgánicas. “Es importante empezar pensando de qué somos capaces, y no dar por sentado que todos tenemos lo mismo. Si estamos en nuestro elemento significa que estamos haciendo algo para lo que se tiene una actitud natural, y estaremos a gusto“.
En definitiva, ante los cambios sin precedentes que estamos viviendo, debido a la revolución digital, Sir Ken Robinson nos anima a adelantarnos, y a cuestionarnos lo que para muchos es de sentido común: potenciar y estimular nuestros talentos más ocultos, así como reavivar la imaginación y la creatividad como ingredientes esenciales para lograr esa adaptación.
http://www.sirkenrobinson.com/
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