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Las diez crisis humanitarias olvidadas en 2004 PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 30 de marzo de 2005

El pasado año finalizó con la que se ha catalogado como la mayor catástrofe natural de los últimos cien años, causante de cerca de 300.000 muertos –los cifras oficiales de fallecidos siguen bailando al cierre de esta edición- y pérdidas materiales incalculables que repercutirán en la calidad de vida de los supervivientes. Sin embargo, Médicos sin Fronteras nos recuerda que a lo largo de 2004, hubo otras 10 crisis humanitarias, algunas todavía más terribles, que pasaron totalmente desapercibidas para los medios de comunicación y, en consecuencia, para la opinión pública.

Burundi: pagar por sobrevivir

En Burundi, un país que lucha por emerger de diez años de guerra civil, el sistema de cobro de tarifas a usuarios, se ha convertido en la piedra angular de la financiación de la asistencia sanitaria. Como resultado, los más pobres del país están pagando un precio catastrófico. Una encuesta médica reciente realizada por MSF encontró que las tasas de mortalidad multiplican por dos el umbral de emergencia y que quienes no pueden pagar apenas tienen acceso a la atención médica. Una de cada cinco personas encuestadas dijo que no acudía a los centros médicos ni siquiera cuando estaba enferma porque no lo podía pagar –el 99% de las personas vive con menos de 1 dólar americano al día y entre un 85 y un 90% de la población sobrevive con 1 dólar americano a la semana-. Para muchos, una simple consulta cuesta los ingresos medios de doce días de trabajo.

 

Chechenia: guerra sin tregua

Una década de intenso conflicto continúa haciendo estragos entre la población de Chechenia. A pesar de que las autoridades repiten que la situación se está normalizando, las ciudades y pueblos están en ruinas y más de 260.000 desplazados viven en condiciones terribles tanto en esta zona como en la vecina Ingusetia. Desde septiembre del 2003 las autoridades de Rusia e Ingusetia han presionado considerablemente a los desplazados en Ingushetia para que regresen a Chechenia, donde la guerra no cesa. A mediados del 2004, 52.000 personas permanecían en Ingusetia intentando sobrevivir al inclemente clima en lugares no aptos para la vida –campos de tiendas de campaña, vagones de tren, fábricas abandonadas y almacenes sin apenas acceso a servicios de salud, saneamiento o alimentos-. Casi todas las 539 personas entrevistadas por MSF en el 2004 habían estado expuestas al fuego cruzado, bombardeos aéreos y fuego de mortero.

 

COLOMBIA: Civiles en fuego cruzado

Olvidado por gran parte del mundo, el largo conflicto de Colombia continúa causando miseria y desolación entre los civiles. Más de tres millones de desplazados internos viven principalmente en los arrabales de las grandes ciudades y la violencia es todavía la primera causa de muerte. Mientras el control sobre los cultivos de coca, el petróleo, la madera y otros recursos han alimentado este conflicto durante décadas, la mitad de la población colombiana vive en la pobreza más extrema. Resulta casi imposible permanecer ajeno al conflicto, porque tanto el gobierno como las fuerzas antigubernamentales consideran a todo el mundo como potencial informador o colaborador.

 

COREA DEL NORTE: privaciones masivas y represión

Un cataclismo provocado por la mano del hombre continúa haciendo estragos en Corea del Norte, donde la población lucha contra la violenta represión y las privaciones masivas en un país que está prácticamente cerrado a cal y canto al mundo exterior. Según estimaciones, a finales de la década de los 90, de dos a tres millones de personas pasaban hambre y recientes testimonios de refugiados revelan que la situación alimenticia y sanitaria es todavía calamitosa. Aunque en el país entran grandes cantidades de ayuda internacional, no hay forma de saber si ésta llega a los más necesitados y son muchos los que sospechan que gran parte de la asistencia recibida simplemente es desviada por el régimen militar.

 

ETIOPÍA: Amenazas de hambruna y enfermedades infecciosas

Debido a la carencia crónica de alimentos y a las enfermedades, más del 10% de los niños nacidos en Etiopía no pasan de su primer año de vida. Con grandes zonas de este árido país propensas a las hambrunas, se estima que un 41% de los 63 millones de etíopes están desnutridos. Las sequías en 1999 y 2001 fueron especialmente severas y el bajo nivel de pluviosidad desde principios del 2003 ha provocado la muerte de un 50% del ganado. Afortunadamente, las recientes lluvias han dado un respiro. Para hacer frente a la persistente inseguridad alimentaria, el gobierno ha iniciado un proceso de varios años de reasentamiento de millones de personas en las fértiles tierras bajas. Este programa a gran escala ha tenido unas consecuencias fatales para algunas comunidades, exponiéndolas por primera vez a zonas donde el paludismo es endémico.

 

LIBERIA: La guerra ha terminado, pero la crisis continúa

Los intensos combates en el verano del 2003 en la capital de Liberia, Monrovia, acabaron con la vida de más de 2.000 personas y provocaron numerosos heridos. Pero más de un año después del fin de esta guerra civil que ha durado 15 años, la situación de crisis continúa reinando. Quedan pocas infraestructuras en pie, y la población no tiene servicios básicos, como agua y electricidad. Los servicios de salud, escasos en las principales ciudades, apenas existen en las zonas más remotas del país y únicamente 30 médicos liberianos trabajan hoy en este país de más de 3 millones de personas. Las mujeres continúan siendo víctimas de la violencia sexual.

 

REP. DEM. DEL CONGO (RDC): Interminable y devastador conflicto

La población volvió a ser víctima de la violencia cuando estallaron los combates en el norte de Kivu en diciembre del 2004. Casi 150.000 personas huyeron desesperadamente de Kayna, Kayanbayanga y Kirumba pocas semanas después de la huida de otros miles en la región de Mitwaba. Éstos son los capítulos más recientes de una década de guerra, que ha costado la vida de aproximadamente tres millones de personas y ha arruinado las infraestructuras de un país sumido en la pobreza. Ciudades como Bunia, provincia de Ituri, todavía padecen las cicatrices de los combates del año pasado, con unos índices de violaciones en aumento.

 

SOMALIA: Anarquía y caos

Catorce años de violencia han afectado de forma dramática a la población de Somalia de nueve millones de habitantes, con aproximadamente dos millones de desplazados o muertos desde que estalló la guerra civil en 1990 y, según estimaciones, cerca de cinco millones de personas sin acceso a agua limpia o a atención sanitaria. El colapso del sistema de salud, junto con la de otros servicios gubernamentales, ha afectado particularmente a mujeres y niños: una de cada dieciséis mujeres muere durante el parto, uno de cada siete niños muere antes de cumplir su primer año de vida y uno de cada cinco antes de cumplir los cinco años.

 

TUBERCULOSIS: una enfermedad fuera de control

La Tuberculosis (TB) mata a una persona cada 15 segundos, acabando cada año con millones de vidas en los países en vías de desarrollo aunque la enfermedad sea curable. En realidad, una tercera parte de la población mundial está infectada con el bacilo de la TB y cada año ocho millones de personas desarrollan TB activa. Actualmente, la mayoría de programas de lucha contra la TB basan su diagnóstico en el análisis de esputos al microscopio, desarrollado en 1882, y gran parte del tratamiento administrado depende de medicamentos creados hace 60 años. La terapia puede tardar hasta nueve meses en completarse, mientras las cepas multirresistentes a los medicamentos (MDR-TB) y la coinfección con el VIH/SIDA no han hecho más que aumentar el balance de víctimas, convirtiendo la desastrosa situación en una pesadilla.

 

UGANDA: Dolor y miedo intenso en el norte del país

Durante 18 años, los habitantes del norte de Uganda han tenido que soportar un brutal conflicto sin repercusión para el mundo exterior. Más de 1,6 millones de personas – un 80% de la población del norte de Uganda – se han visto obligadas a abandonar sus hogares y ahora viven en condiciones miserables. Los civiles son agredidos y asesinados por el Lord's Resistance Army (LRA) en sus propias aldeas y en los campos en los que han buscado refugio. El LRA ha raptado a decenas de miles de niños, obligándoles a combatir y a convertirse en esclavos sexuales, un temor que provoca que 50.000 niños se dirijan cada noche en tropel a los centros de las ciudades en todo el norte provenientes de lugares incluso a 20 kilómetros de distancia en busca de un lugar seguro donde dormir. El ejército ugandés ha trasladado contra su voluntad a cientos de miles de civiles a “aldeas protegidas” que ofrecen poca seguridad y apenas ningún tipo de asistencia, y somete a la población a redadas brutales contra cualquier sospechoso de pertenecer a las milicias del LRA.

 
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