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Diego Rodríguez entrenador personal
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En busca de las dietas milagrosas PDF Imprimir E-Mail
lunes, 30 de mayo de 2005

dietasEl 80% de los españoles que quieren perder peso gastan al año 2.050 millones de euros en todo tipo de tratamientos supuestamente adelgazantes, según el estudio Delphi, promovido por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Se trata de una búsqueda incesante de dietas y remedios milagrosos, que sólo suponen, además de un gasto superfluo enorme, un alto índice de abandonos y la recuperación con creces del peso perdido.

Mayka Sánchez

La Organización Mundial de la Salud (0MS) considera que la obesidad es una enfermedad que representa un verdadero problema de salud pública, que afecta a los países desarrollados y en vías de desarrollo y que cada vez más adquiere caracteres epidémicos. Como en todos los procesos patológicos, en la obesidad hay una clara interacción entre genes y medio ambiente. Si bien los factores genéticos todavía no están muy claros, sí se sabe que el exceso de peso se produce por un aumento en la ingesta alimentaria y una reducción del gasto energético al disminuir de forma alarmante la actividad física espontánea y programada.

“Este desequilibrio entre el consumo y el gasto energéticos se debe fundamentalmente a los grandes cambios en el estilo de vida de las últimas décadas: comidas rápidas, productos basura, alimentos hipercalóricos… Todo ello, sumado al gran sedentarismo que domina las sociedades actuales”, afirma el doctor Juan Soler, presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición SEEN).

Paradójicamente, este fenómeno se ha producido paralelamente al boom de la delgadez, al culto por la imagen y por una estética cuyos cánones a veces son incompatibles con la salud. “Se buscan, así, remedios milagrosos para conseguir una pérdida de peso rápida e intensa, sin que intervengan la evidencia científica, la seguridad y los resultados sostenidos a medio y largo plazo”, añade el doctor Basilio Moreno, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad y autor del libro recién publicado Verdades y mentiras sobre la obesidad .

Para los expertos, la principal estrategia contra la obesidad exige unos cambios en el estilo de vida, que incluyan una alimentación saludable, similar a la dieta mediterránea, y la práctica regular de ejercicio físico según las posibilidades de cada uno. Esto redundaría no sólo en una notable disminución del exceso de kilos, sino también de otros factores de riesgo cardiovascular asociados, como la hipertensión, el colesterol elevado, el tabaquismo y la diabetes.

Según datos del estudio Delphi, promovido recientemente por la SEEN, el 80% de los españoles que quieren perder peso gastan una media de 60 euros mensuales en todo tipo de tratamientos supuestamente adelgazantes, lo que se traduce en un gasto total anual de 2.050 millones de euros. Estas cifras tan desorbitadas hablan por sí solas de la obsesión por la delgadez, de la trampa de engordar, de la esclavitud de la báscula y de la dieta interminable salpicada por continuas transgresiones que contribuyen a una nada saludable fórmula de pérdida y aumento de peso alternativos y constantes.

 

El Ministerio pone manos a la obra

Más de la mitad de la población española sufre problemas de sobrepeso u obesidad. El Ministerio de Sanidad y Consumo, con la colaboración de numerosas sociedades científicas, organizaciones empresariales y sociales, así como de las comunidades autónomas y el Ministerio de Educación, ha puesto en marcha la llamada Estrategia para la Nutrición y Prevención de la Obesidad (NAOS).

 

Esta iniciativa se basa en buena medida en la reducción voluntaria por parte de la industria alimentaria de las grasas, los azúcares y la sal de los alimentos y platos preparados. El proyecto pone especial énfasis en la población infantil, en la que la tasa de obesidad en el grupo de niños de 6 a 12 años ha pasado en los diez últimos años del 5% al 16,1%.

Este esfuerzo que se pide a la industria alimentaria se hace extensivo a los restaurantes, bares, cafeterías, centros comerciales y otras zonas donde pueden consumirse alimentos. La estrategia alcanza, por tanto, a todas las partes que intervienen en la fabricación y distribución. De hecho, está previsto que sea la propia industria la que busque y defina los mecanismos para alcanzar estos objetivos, y las autoridades sanitarias sólo intervendrán en caso de que todo este engranaje no se haga viable.

 

¿Qué ha sido de la Dieta Mediterránea ?

Alemania, Reino Unido e Italia son los países comunitarios en donde más se ha incrementado la obesidad, por delante de Francia y España. En nuestro país las cifras de prevalencia de sobrepeso en la población adulta rondan actualmente el 38,5% y las de obesidad el 15% (con una tasa global del 53%). En los niños estos mismos porcentajes van del 12% al 30%, respectivamente.

Curiosamente, los países europeos que antes han empezado a acometer medidas contra esta epidemia han sido Francia y Reino Unido. En el país galo se han prohibido las máquinas expendedoras de golosinas y bebidas azucaradas en colegios e institutos y se obliga a que se especifique en todos los envoltorios de productos su contenido de grasas o azúcares, así como de los efectos perniciosos de la comida basura.

Del mismo modo, en las Islas Británicas el Gobierno ha recomendado a los fabricantes de comida basura que retiren los anuncios en horarios televisivos infantiles. Además la industria alimentaria debe incluir en los envoltorios unos signos, a modo de semáforos, que alerten sobre el riesgo de sobrepeso u obesidad que el producto suponga. Existe también un proyecto para crear una lista de “productos de baja calidad nutricional”.

 

 

Un gran arsenal de sustancias

A grandes rasgos, el registro en España de productos o sustancias con fines terapéuticos adelgazantes se realiza de dos modos: como productos de parafarmacia y como especialidades farmacéuticas.

 

Parafarmacia

En este apartado se encuentra el grupo de productos que engloba los preparados alimenticios para regímenes dietéticos y/o especiales, preparados destinados a ser utilizados como sustitutivo alimenticio en dietas de bajo contenido calórico para la reducción de peso y los preparados para lactantes y alimentos infantiles. Todos estos productos se registran sin necesidad de aportar datos científicos basados en estudios clínicos para conocer el perfil de eficacia y seguridad.

 

Especialidades farmacéuticas

En este caso sí se precisa de estudios y ensayos clínicos con diferentes requisitos en función de que se trate de fármacos o especialidades farmacéuticas (EF) que requieran receta médica, especialidades farmacéuticas publicitarias (EFP) -que no son de prescripción facultativa- o los medicamentos de plantas medicinales.

 

Las EF registradas en España son solamente dos: orlistat (Xenical) y sibutramina (Reductil), con diferentes mecanismos de acción y potencial toxicidad. Los ensayos clínicos realizados con miles de pacientes han demostrado una reducción moderada (5-10%) y mantenida del peso.

Las EFP se describen como “sustancias que tienen unas características que las diferencian claramente del resto de las especialidades farmacéuticas”, como ir destinadas al tratamiento de síntomas menores que no exigen atención médica, ser de uso libre o tener una composición definida autorizada por orden ministerial, con limitaciones respecto a las dosis y formas de uso. Sólo pueden emplearse por vía oral, no reciben prestación por parte de la seguridad Social , y en su ficha debe aparecer la indicación “con la especial recomendación de que, en caso de agravación o persistencia de los síntomas, se debe consultar al médico”.

Los medicamentos derivados de plantas medicinales tienen indicaciones terapéuticas autorizadas por el Ministerio de Sanidad y Consumo. Según la Ley del Medicamento, sólo se pueden adquirir en farmacias y se subdividen, según se ajusten a la legislación correspondiente, en especialidades farmacéuticas (EF) o especialidades farmacéuticas publicitarias (EFP). Existen también plantas medicinales que se puede adquirir en farmacias, herboristerías y grandes superficies.

Quedan fuera de este grupo sustancias como, por ejemplo, las cápsulas de vinagre de manzana, que no tienen registro propio. Este tipo de productos la mayoría de las veces va acompañado de la expresión “complementario en dietas de adelgazamiento”. Este aspecto, según los expertos, entraría dentro de lo que se llama publicidad engañosa, contra la que existe una legislación específica que pretende controlar la publicidad. Aquí también se incluirían otros productos dispares, como las plantas que no son EF, productos de homeopatía, fórmulas magistrales, complementos nutricionales adelgazantes, etc. Su utilización no está penada en estos momentos en España ni en el resto de Europa. Sólo pueden denunciarse en el caso de que incumplan la legislación al Departamento de Seguridad del Medicamento, perteneciente al Ministerio de Sanidad y Consumo.

Los peligrosos productos milagro

En este apartado el Centro de Información sobre Obesidad (CIO), perteneciente a la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), incluye la gran mayoría de sustancias de origen muy diverso que se publicitan como antiobesidad, cuya eficacia no está demostrada y que no han sido aprobadas como especialidades farmacéuticas (EF), especialidades farmacéuticas publicitarias (EFP) ni plantas medicinales.

Estos productos, que se anuncian continuamente en los medios de comunicación, farmacias, herboristerías y otros espacios, se pueden adquirir en oficinas de farmacia, centros de estética, por correo postal o por Internet. El listado de nombres, según la SEEN, es interminable y su composición variopinta, aunque en la mayoría de los casos contienen agentes laxantes, diuréticos, excitantes del sistema nervioso, fibra y complejos vitamínicos.

Un estudio español demostraba que el 49% de los obesos encuestados había probado tratamientos alternativos, entre los que destacaban las fórmulas magistrales. Éstas, conocidas como cápsulas adelgazantes, están generalmente preparadas a base de mezclas de diversos principios activos, plantas u otras sustancias con efectos anorexígenos, saciantes, laxantes, diuréticos o tranquilizantes, que facilitan la pérdida de peso. Existe una larga lista de estos productos cuya dispensación está prohibida por orden ministerial del 14 de febrero de 1997.

 

SUMARIO:
El exceso de peso aparece por un desequilibrio entre la ingesta alimentaria y el gasto energético

Vivimos en sociedades opulentas, presas de la sobrealimentación y el sedentarismo

Alemania, Reino Unido e Italia son los países europeos en donde más se ha incrementado la obesidad

España ha emprendido un plan nacional conocido como Estrategia de Nutrición y Lucha contra la Obesidad

 

 
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