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Diego Rodríguez entrenador personal
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Llevar la política de recortes sanitarios y sociales al sida supondrá un aumento de infectados PDF Imprimir E-Mail
martes, 29 de mayo de 2012
Ocurrirá asimismo que la epidemia tome un rumbo incontrolable y desconocido, según la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (SEISIDA), que considera que no tratar ni diagnosticar no solo afecta a los portadores del VIH, ya que se trata de un problema de salud pública.

MAYKA SÁNCHEZ

sida“De todas las enfermedades que matan a los pobres ninguna es tan letal como un mal gobierno”. Esta es una frase de un semanario de tendencia más bien conversadora que recuerda la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (SEISIDA) ante algunas de las  medidas recientemente anunciadas por el gobierno de Mariano Rajoy, en relación con el problema del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA). En un comunicado emitido por esta sociedad se subraya que, a pesar de que desde el Ministerio de Sanidad se ha insistido en que las políticas sobre este problema “se van a reafirmar y potenciar”, lo cierto es que todo apunta en un sentido contrario.

En palabras del doctor Enrique Ortega, presidente de SEISIDA y jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital General Universitario de Valencia, “si se recorta el acceso a los servicios de salud a las personas sin tarjeta sanitaria, muchas de las cuales pueden estar infectadas, ¿cómo vamos a controlar la infección?, ¿cómo vamos a integrar a ese paciente en el sistema de salud?”.


Este experto insiste en que no tratar ni diagnosticar a los afectados no solo es una cuestión que les concierna a ellos: “Se trata de un importante problema de salud pública. Si una persona está infectada con el VIH y no está diagnosticada por la razón que sea  puede transmitir la infección a numerosas personas. Está ya sobradamente demostrado que un infectado tratado en modo alguno puede contagiarla.”

Como en su propio nombre indica, SEISIDA es una sociedad interdisciplinar que agrupa a médicos, psicólogos, asistentes sociales, farmacéuticos, personal de enfermería, ONGs. Posee una clarísima vertiente médica, pero sin olvidar su vocación social. En muchos de estos pacientes el VIH se convierte en un problema sociosanitario.

sida“Aunque parezca mentira a estas alturas”, advierte el doctor Ortega, “todavía hay mucho ocultamiento de la infección, porque se sienten de algún modo estigmatizados, rechazados, señalados. Hay algunos casos en que no lo sabe ningún amigo ni familiar o solo algún familiar y en el trabajo no lo dicen por temor a ser despedidos o discriminados. Esto pasaba hace 30 años y, aunque con menor frecuencia, sigue ocurriendo ahora. Para la mayoría de los enfermos, que contraen el VIH por contacto sexual, el diagnóstico siempre es un duro golpe y muchos necesitan apoyo psicológico, sobre todo los que están más solos y desamparados.  Con más motivo aún, ¿cómo vamos a dejar de atender a quienes no tengan la tarjeta sanitaria? Insistimos en lo mismo: no solo sería una crueldad para el afectado, sino un problema de salud pública, porque el desatendido iría contagiando la infección y multiplicando el número de infectados”.

En 1981 se creó en España el Plan Nacional del Sida (PNS) gracias al que se lograron grandes avances en esta lucha. La sanidad española fue incorporando inmediatamente los medicamentos que se ponían en el mercado para que todos los infectados con el VIH recibieran gratuitamente los tratamientos más novedosos, eficaces y mejor tolerados, a pesar de su alto coste. De este modo, poco a poco el diagnóstico de sida pasó de ser una sentencia de muerte a una enfermedad crónica. Sucedió a mediados de los noventa con las terapias antirretrovirales combinadas, en las que una sola pastilla, llamada combo, contenía unos tres antirretrovirales. Se trataba además de fármacos con menos efectos secundarios y mayor eficacia para reducir la carga viral.

Como afirma el doctor Juan Carlos López Bernaldo de Quirós, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del hospital Gregorio Marañón de Madrid y presidente del  próximo congreso nacional de SEISIDA, que se celebra este mes de junio en Madrid, las estimaciones más fiables sugieren que en España hay actualmente 150.000 infectados (se incluyen los seropositivos tratados y  los que ya tienen sida), de los que 3.000 ignoran que están infectados, por lo que además están en riesgo de desarrollar la enfermedad y de contagiarla.

“Estos 3.000 estimados son lo que denominamos diagnóstico oculto y, con toda probabilidad, será tardío. Cuando la persona consulte será por las llamadas enfermedades oportunistas, características del sida cuando las defensas están sumamente bajas, esto es, cuando de la condición de seropositivos han pasado a enfermos”, explica el especialista.

Además de una prevención con todas las medidas de la mejor educación e información sanitarias, agrega el doctor López Bernaldo de Quirós, el otro mejor arma es un diagnóstico precoz. “Si una persona”, explica, “tiene la menor sospecha de haber pasado por alguna de las prácticas de riesgo, hoy en día se le ofrecen todo tipo de facilidades para acceder a la prueba: ir a su médico de cabecera, comprarla a un precio muy asequible en algunas farmacias, solicitarla a las ONGs implicadas… Pero aquí surge el problema del miedo a si sale positiva, al estigma… Y se va dejando. Por ello, cada año unas 3.000 personas más se infectan cada año en España, cifra que podría hasta triplicarse en una situación como la actual. Y no debemos olvidar que los costes médicos directos de los pacientes diagnosticados tardíamente son casi el doble que los de uno detectado precozmente”.

El tratamiento del VIH es otra de las mejores medidas de prevención de la epidemia, según admitió en 2011 la reputada revista científica Science. Tratar para prevenir es también la recomendación de la Sociedad Internacional del Sida (IAS, según el acrónimo en inglés), puesto que se ha demostrado que a menos carga viral  en sangre, mucho menor es la capacidad de transmisión; e interrumpir el tratamiento o no seguirlo correctamente supone un incremento de las resistencias a los medicamentos.

Para el doctor Vicente Estrada, jefe de la Unidad de Sida del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, esta situación no solo perjudica al infectado, “cuestión ya de por sí muy grave, sino que además puede cambiar el mapa de la epidemia en nuestro país aumentando el número de virus resistentes circulante, complicando aún más el tratamiento de los pacientes con VIH o sida e igualmente el control de la epidemia”.

SEISIDA ya denunció que los recortes anunciados para el PNS suponían “un retroceso de consecuencias impredecibles en la infección por VIH y el sida”. Una reducción de más del 50% de su presupuesto “mutila y puede echar por tierra todo lo conseguido en España en la infección por VIH, mientras que la desaparición de los fondos a las comunidades autónomas y la igualmente desaparición o reducción en las ayudas a las ONGs en el presupuesto para el PNS puede causar una cascada de acontecimientos en la que paulatinamente se vayan difuminando los planes autonómicos del sida, debido no solo a la financiación estatal, sino a los propios recursos de las comunidades autónomas".

El doctor Enrique Ortega, presidente de SEISIDA, destaca que en la prevención y tratamiento de la epidemia por el VIH y el sida “no es posible tomarse un descanso en los tiempos de crisis para que, cuando haya más recursos, volver al punto de partida. Lo conseguido en 30 años puede desaparecer en un momento. Y no olvidemos que este asunto afecta a unos miles de personas, sino que es un problema de salud pública”.
 

La infección por VIH aumenta en España en los homosexuales jóvenes  

jovenMás del 90% de las personas que se infectan del VIH actualmente en España es por prácticas sexuales. A principios de la década de los ochenta, cuando se descubriera el responsable de esa rara enfermedad que tomó el nombre de síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) y al raro bichito se le llamó virus de la inmudeficiencia humana (VIH), así como las prácticas de riesgo, el colectivo homosexual tomó una gran conciencia de los hábitos de prevención y fue en este grupo (en el que más  había empezado a  hacer estragos la enfermedad) en el que dejaron de aumentar los contagios.

Paradójicamente, en la España actual los homosexuales adolescentes y jóvenes han bajado estrepitosamente la guardia y ha surgido un rebrote significativo en el número de infectados. ¿Por qué? La respuesta del doctor Vicente Estrada, jefe de la Unidad de Sida del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, apunta a que han perdido la percepción de riesgo “por la propia edad y porque la enfermedad es crónica y no angustia tanto como cuando era necesariamente mortal”.

Según este especialista, el contagio en heterosexuales y en profesionales femeninos del sexo es prácticamente inexistente. Hay más riesgo de contagio en heterosexuales promiscuos, profesionales masculinos del sexo y, muy poco, por jeringuillas por drogas.

Si bien se habla en general de infectados por el VIH, se considera, de acuerdo con las guías internacionales, que se pasa de la seropositividad a la enfermedad o sida cuando el sistema inmunológico está en muy mal estado por no estar el paciente tratado, ya que un seropositivo en terapia no evoluciona a sida. El doctor Estrada observa que un enfermo con sida presenta menos de 500 linfocitos TD4 por milímetro cúbico de sangre.

Sostiene que estos pacientes tienen una alta comorbilidad, es decir, se ven afectados por otras patologías, como hepatitis B y/o C, enfermedad cardiovascular, osteoporosis, diabetes… “Hay además un efecto secundario”, añade, “derivado de los tratamientos, aunque cada vez menos con los nuevos fármacos, que es la lipodistrofia, que consiste grosso modo en una repartición irregular de la grasa en ciertas regiones. La más característica y además visible es la cara, que adelgaza en demasía en las zonas de las mejillas. En el congreso que celebramos en Santiago de Compostela vimos que el 60% de los enfermos sufría este problema, el 30% tenía una alta percepción de él y el 25% sufría un gran miedo a padecerlo. Por fortuna, como decíamos, los nuevos medicamentos ya apenas causan este efecto, cuyo único tratamiento es la cirugía plástica, eso sí, con excelentes resultados”.

 

Un centro para el VIH único en Europa 

El Centro Sanitario Sandoval (91 445 23 28/  25 62/ 87 58), dependiente de la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid, se dedica ambulatoriamente a infecciones de transmisión sexual (ITS) y no requiere cita previa ni ningún tipo de documento. Tiene una unidad especial para el VIH. Atiende al año más de 30.000 consultas de ITS en general y de VIH en particular. Fue fundado en 1928 por Alfonso XIII para la asistencia de las enfermedades venéreas, si bien su creación tal y como ahora está concebido es de mediados de los ochenta.

Es único en toda Europa por el tipo de funcionamiento, totalmente desburocratizado, por la absoluta confidencialidad hacia los pacientes y por la gratuidad. Solo se precisa estar censado en la comunidad madrileña. Su director, el doctor Jorge del Romero, coincide con sus colegas en que la infección está creciendo en los homosexuales jóvenes. Aquí se practican miles de pruebas y, aunque no se administra tratamiento, se hace la búsqueda necesaria para conseguir la terapia que precise cada persona.

El Centro Sandoval posee la mayor cohorte de las llamadas parejas serodiscordantes: uno es seropositivo o enfermo tratado y el otro está sano. “Contamos con más de 1.082 parejas y varios años de seguimiento. Se han producido más de 100 gestaciones con normalidad. Hasta ahora, si se ha seguido correctamente el tratamiento antirretrovital, no ha aparecido un solo caso de transmisión. Hemos observado que si el infectado abandona la medicación o la sigue inadecuadamente, el contagio se produce en el 9% de los casos”, dice el doctor Del Romero.

Es curioso observar que la edad de contagio ha descendido en los últimos años en España. “Aunque ya no se hable de sida apenas en los medios de comunicación, la enfermedad está viva, se siguen produciendo contagios y hay mucho sufrimiento en torno a ella. La gente ha bajado la guardia y se está olvidando del VIH como si ya no existiera y esto no puede ser. Tenemos que seguir con las campañas de concienciación, para evitar nuevos contagios, para que los contagiados, aunque no lo sepan, se hagan la prueba ante la menor sospecha de una práctica de riesgo y, si es positivo, inicien precozmente el tratamiento. No podemos olvidar este virus, que puede llegar a matar, a pesar de que hayamos conseguido que la enfermedad sea crónica si se trata lo más precozmente posible”.

 

El enigma de la habitación 516

medicosTodo empezó (¡quién lo iba a sospechar!) con el enfermo de la habitación 516 de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Si este paciente, un modelo de 31 años que vivía en una barrio residencial de la ciudad del cine, hubiese ido a parar a un pequeño hospital de una pequeña ciudad, habría muerto en poco tiempo y nada más habría pasado. Pero ingresó en uno de las mejores universidades estadounidenses, con unos excelentes médicos clínicos e investigadores. Era el otoño de 1980 y se convertiría en lo que mucho más tarde se describiría como el primer caso de sida.

Aquel joven ingresaba con infecciones raras para su edad y estado general, era curado y dado de alta. Luego volvía a ingresar con otra infección más grave. Un inquieto joven médico, enamorado de la inmunología, pidió unos análisis muy precisos, gracias a las modernas técnicas de esa universidad. A los tres días, que obtuvo los resultados, pensó con perplejidad que se estaba equivocando o que estaba ante una enfermedad que rompía todos los conocimientos de la inmunología adquiridos hasta entonces.

Empezó a investigar en la biblioteca de la UCLA y a debatirlo con otros colegas. Pero el enigma seguía siendo total y la destrucción del sistema inmunológico o defensivo del paciente no respondía a ninguna causa conocida. Y así, paulatinamente, empezaron a llegar al hospital de la UCLA otros casos como el del joven modelo. No había terminado 1980 y cinco homosexuales de Los Ángeles ya habían fallecido por ese mismo mal.

El panorama se presentaba tan inquietante desde un punto de vista médico-científico que se hizo necesario dar la voz de alarma a todos los médicos de Estados Unidos. Así empezaba la carrera más inquietante y ardiente por la investigación de la causa de esa extraña dolencia. Empezó en Estados Unidos y cruzó el Atlántico para que algunos países europeos, con Francia a la cabeza, tomaran también la antorcha de esa búsqueda.

El camino fue duro y fruto del trabajo, del tesón y del sacrificio de muchos investigadores. Los protagonistas últimos fueron Robert Gallo, de la Universidad de Bethesda (Instituto Nacional de la Salud, de Estados Unidos), y Luc Montaigner, del Instituto Pasteur de París (Francia). La lucha encarnizada entre estos dos virólogos revolucionó la comunidad científica internacional y duró varios años, de 1983 a 1985, aproximadamente. Ambos se disputaban la autoría del descubrimiento del VIH. Finalmente, la historia, en justicia según parece, ha reconocido a los dos.

 

 
 
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